viernes, 26 de abril de 2013

Apípolis



¿Qué es Apípolis?
Apípolis es un Centro Para la Comprensión de las relaciones existentes entre los seres humanos y las abejas, que se encuadra dentro de los Equipamientos para la Educación Ambiental. Apípolis pretende facilitar el acercamiento a determinados procesos naturales, posibilitando que los visitantes puedan vincular sus vivencias cotidianas a ellos, así como a las problemáticas que les afectan.

Nuestro objetivo principal es mostrar, mediante las relaciones entre las abejas y los seres humanos, la importancia que éstas tienen para nosotros y para el medio en el que nos desenvolvemos.

Queremos que los visitantes deduzcan la importancia que todos los seres vivos, incluidos los más pequeños, pueden tener en la conservación del medio tal y como está en la actualidad. Nuestra intención es aportar algún conocimiento y mucha diversión con los que conseguir generar cierta inquietud hacia la forma en la que enfocamos nuestra relación con el medio que nos rodea y con ello procurar un cambio en nuestras actitudes y comportamientos.

Para conseguirlo diseñamos una exposición llena de elementos atractivos, hasta 34 diferentes actividades encaminadas a reforzar los mensajes que se transmiten, además de programas de autoevaluación, multicarteles, abejas en colmenas que permiten su detallada observación, maquetas, reproducción de escenas a tamaño real, vídeos, un completo apiario, un jardín melífero, zonas de esparcimiento…

Apípolis se ubica en una finca de 10.000m2, además de las salas de exposiciones tenemos zonas habilitadas para el descanso, para el juego (hay una pista de minibasket); una sala de usos múltiples y varios talleres destinados a la realización de actividades. También disponemos de una tienda en la que, además de nuestros productos exclusivos, ofrecemos una gran variedad de productos relacionados de alguna forma con las abejas.

martes, 23 de abril de 2013

DIA DEL LIBRO

Día del libro

Día del libro, 23 de abril


La celebración del día del libro se remonta a principios de siglo. La historia del libro se hace festiva y surgen actividades literarias en toda España. Hoy, el día 23 de Abril se celebra en todo el mundo, el día del libro internacional.
El Origen del día del libro se remonta a 1930. El 23 de abril de 1616 fallecían Cervantes y Shakespeare. También en un 23 de abril nacieron – o murieron – otros escritores eminentes como Maurice Druon, K. Laxness, Vladimir Nabokov, Josep Pla o Manuel Mejía Vallejo. Por este motivo, esta fecha tan simbólica para la literatura universal fue la escogida por la Conferencia General de la UNESCO para rendir un homenaje mundial al libro y sus autores, y alentar a todos, en particular a los más jóvenes, a descubrir el placer de la lectura y respetar la irreemplazable contribución de los creadores al progreso social y cultural.
La idea original de esta celebración partió de Cataluña, del escritor valenciano Vicente Clavel Andrés, proponiéndola a la Cámara Oficial del Libro de Barcelona. Poco después, en 1930, se instaura definitivamente la fecha del 23 de abril como Día del Libro mundial, donde este día coincide con Sant Jordi (San Jorge), patrón de Cataluña y Aragón y es tradicional que los enamorados y personas queridas se intercambien una rosa y un libro.
El día del libro.

El Día del Libro fue propuesto por la Unión Internacional de Editores (UTE), y presentada por el gobierno español a la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco). En 1995, se aprobó proclamar el 23 de abril de cada año el "Día Mundial del Libro y del Derecho de Autor".



martes, 16 de abril de 2013

De verdad que no podía

Cómo educar hijos seguros de sí mismosPDFImprimirE-mail
 
 
 
Una persona segura de sí misma denota firmeza, positivismo, alta autoestima y determinación. Además, se caracteriza por ser independiente, autónoma, convincente y generar confianza en los demás. Todas estas cualidades las podemos cultivar en nuestros hijos dependiendo de la educación que les demos.
Todo padre desea que sus hijos tomen decisiones asertivas, se desarrollen socialmente, tengan la seguridad para expresar adecuadamente sus sentimientos, posean el suficiente valor para enfrentar situaciones complejas, y así poco a poco vayan ganando autonomía. No obstante, cuando se educa bajo un contexto de inseguridad y miedos, lo único que logramos es que nuestro hijo no pueda desarrollar las capacidades que en un futuro le serán determinantes.
Seguridad y autoestima
El pedagogo José María Lahoz García dice: “la seguridad en uno mismo es fruto del convencimiento de que se tiene la capacidad suficiente para manejar algunas situaciones con éxito y que se puede ofrecer algo valioso a los demás. Esta seguridad es consecuencia de lo que comúnmente llamamos autoestima”.
La autoestima le permite a la persona actuar con seguridad y afrontar la vida desde una perspectiva positiva y emprendedora. Además, proporciona la capacidad de resolver problemas graves porque se afrontan con optimismo. Asimismo, una alta autoestima certifica mayor tolerancia al fracaso.
Lo que debemos lograr con nuestros hijos, es que se sientan valiosos y queridos, haciendo un trabajo basado en el reconocimiento del logro, en el elogio y en la estimulación.
“El desarrollo de la autoestima, es considerado por psicólogos infantiles como la puesta en marcha del `motor´ que impulsará al pequeño para que establezca y cumpla objetivos propios, pues se ha comprobado que un niño que se aprecia a sí mismo es físicamente más sano, tiene considerable motivación para aprender, actúa con responsabilidad y cuenta con mayor tolerancia en caso de que las cosas le salgan mal… Ayudarle al hijo a tener confianza en sí mismo, facilitará su convivencia con otras personas, le permitirá convencerse de que tiene capacidad para actuar con éxito en la vida y le hará entender que su amistad e ideas son tan valiosas como las de cualquier otra persona”, afirman María Elena Moura y Lorena Rodríguez en su artículo de saludymedicinas.com
Indicadores de inseguridad
Los niños inseguros suelen sentirse limitados porque no se atreven a hacer algunas cosas por cuenta propia, les cuesta establecer vínculos afectivos con otros chicos de su edad, no progresan en sus primeros aprendizajes escolares, se rinden al primer intento, se sienten frustrados cuando fallan y tienen muy presente la posibilidad de “hacer el ridículo”.
Un niño que carece de seguridad propia, tendrá muchos problemas en el futuro, debido a que sentirá angustias y preocupaciones innecesarias, que además se pudieron haber evitado. Todo esto lo pone en clara desventaja.
Las principales señales de un niño inseguro son:
  • Muestra temor excesivo a errores y fracasos.
  • Tiene poca motivación para jugar o convivir.
  • Carece de entusiasmo y presta poca atención a las clases.
  • Es muy sensible a las críticas u observaciones.
  • Invierte varias horas al estudio, pero su desempeño escolar es deficiente.
  • Puede ser muy tímido en el aula o, por el contrario, ruidoso y conflictivo.
  • Evita cualquier reto a sus hábitos.
  • Se siente frustrado en la escuela.
  • Tiende a descalificarse y a decir que no tiene habilidad para ciertas cosas.
A diferencia del niño seguro:
  • Es muy curioso.
  • Le gustan los desafíos.
  • Tiene muchas ganas y facilidad para aprender de sus diferentes materias escolares o actividades.
  • Los fracasos y errores representan oportunidades para aprender.
  • Conoce sus puntos “fuertes” y “débiles”.
  • Acude con gusto a clases.
  • Admite críticas.
  • Es muy sociable con sus compañeros.
Padres seguros, hijos seguros
Educar hijos seguros requiere que los padres también sean seguros. Recordemos que los padres educamos con el ejemplo. Si los hijos nos perciben seguros de nosotros mismos, ellos reflejarán esa firmeza en su conducta.
Los padres, familiares, profesores y amigos, son los principales entes influyentes en la personalidad del niño. “Estas personas actúan como espejos en los cuales el niño ve reflejada la imagen de sí mismo, y, a través de ellas, se va conociendo y va percibiendo el grado de aceptación y aprecio que producen sus actuaciones y su propia persona” indica José María Lahoz García.
No sobra decir que la percepción que tienen los niños de las reacciones de sus padres no se alimenta exclusivamente de las palabras que dicen, la comunicación no verbal y los sentimientos, le permitirán al niño percibir una realidad existente.
¿Cómo brindarles seguridad en sí mismos?
La comunicación padre e hijo es fundamental para ayudarle a incrementar la confianza en sí mismo. Igualmente, establecer fuertes lazos afectivos sin dejar a un lado las normas y la autoridad, ello con el fin de enseñarle a comprender que la vida tiene límites y debe valerse de sus fortalezas para afrontarlas. No obstante, es necesario comprender que no basta con que los padres sientan amor por su hijo, sino que deben aprender a transmitírselo.

Artículo de LaFamilia.info.
 

miércoles, 10 de abril de 2013

Semana dedicada al inglés : Canadá

Durante todo el curso los niños estudian inglés pero hay una semana al año en la que dedicamos un especial interés al inglés y nos centramos en un país , en esta ocasión nos toca Canadá. Aquí os dejo unos cuentos en inglés,......



domingo, 31 de marzo de 2013

El Grúfalo

El Grúfalo narra la historia de un pequeño ratoncito, que por conseguir su supervivencia, se vale de su astucia para engañar a todo aquel animal que quiera zampárselo, inventandose a un ser imaginario, un grúfalo.¿ Imaginario? ¿Seguro?
 
Es un cuento que además de trabajar diversos valores nos permitirá trabajar la descripción y la rima .

martes, 19 de marzo de 2013

Día del padre


El papá de Alberto era un hombre importantísimo y muy ocupado que trabajaba tantas horas, que a menudo debía trabajar los fines de semana. Un domingo Albertó se despertó antes de tiempo, y al escuchar que su papá abría la puerta de la calle para salir hacia la oficina, corrió a preguntarle:
- ¿Por qué tienes que ir hoy a trabajar, papi? Podríamos jugar juntos...
- No puedo. Tengo unos asuntos muy importantes que resolver.
- ¿Y por qué son tan importantes, papi?
- Pues porque si salen bien, serán un gran negocio para la empresa.
- ¿Y por qué serán un gran negocio?
- Pues porque la empresa ganará mucho dinero, y a mí es posible que me asciendan.
- ¿Y por qué quieres que te asciendan?
- Pues para tener un trabajo mejor y ganar más dinero.
- ¡Qué bien! Y cuando tengas un trabajo mejor, ¿podrás jugar más conmigo?
El papá de Alberto quedó pensativo, así que el niño siguió con sus preguntas.
- ¿Y por qué necesitas ganar más dinero?
Pues para poder tener una casa mejor y más grande, y para que tú puedas tener más cosas.
- ¿Y para qué queremos tener una casa más grande? ¿Para guardar todas esas cosas nuevas?
- No hijo, porque con una casa más grande estaremos más a gusto y podremos hacer más cosas.
Alberto dudó un momento y sonrió.
- ¿Podremos hacer más cosas juntos? ¡Estupendo! Entonces vete rápido. Yo esperaré los años que haga falta hasta que tengamos una casa más grande.
Al oír eso, el papá de Alberto cerró la puerta sin salir. Alberto crecía muy rápido, y su papá sabía que no le esperaría tanto. Así que se quitó la chaqueta, dejó el ordenador y la agenda, y mientras se sentaba a jugar con un Alberto tan sorprendido como encantado, dijo:
Creo que el ascenso y la casa nueva podrán esperar algunos años.

Autor..

sábado, 16 de marzo de 2013

Normas y Límites

Castigos o límites para los niños. Entrevista a la psicóloga Mª Luisa Ferrerós

¿Cómo enseñar normas y aplicar límites a los niños?

Muchos padres no sabemos qué hacer para que nuestros hijos se porten bien, pero ¿en qué fallamos? ¿Cómo conseguir que los hijos nos respeten? La psicóloga infantil, María Luisa Ferrerós, propone alternativas educativas ingeniosas y eficaces para educar a los niños mediante una serie de consejos prácticos, que han dado lugar a su método, el método Ferrerós.

Claves para educar con límites

¿En qué fallamos los padres en la educación de nuestros hijos?
El fallo más importante es la inseguridad, no saber a dónde vamos y probar diferentes cosas cuando no funciona una a la primera. El niño nota esta inseguridad y les invita a portarse peor. Otro de los fallos que tenemos es que las parejas no vamos como un equipo, sino que jugamos mucho a "poli bueno y el poli malo". El niño capta que lo que mamá no me deja hacer, papá si. Hay muchos estilos educativos dentro de la misma familia y eso los niños también lo aprovechan para sacar rendimiento a sus intereses.
María Luisa Ferrerós, psicóloga infantil
¿Cómo podemos aplicar la disciplina a los niños y cuándo debemos empezar a poner los límites?
Debemos empezar, desde el primer año a poner limites al niño, diciéndole que no: "no toques, no subas, no bajes". El niño, al año, está jugando con nosotros y basta que le digas que no, para que vaya a provocar, pero sabe perfectamente que le estas diciendo que no y tiene que aprender a interpretar el "no". Por eso, es importante que el "no" vaya acompañado de una cara seria. Pensamos que el niño va probando, va jugando con nosotros, pero cuando ve que ante la misma cosa, respondes de la misma manera, que no y con cara seria, el niño al final deja de hacer lo que no debe.
Los límites se interpretan según tu cara y tu gesto. Hay una serie de señales no verbales que acompañan y son muy importantes: el tono, la gravedad, la firmeza o la actitud. Estar convencido es la base para que le puedas transmitir a tu niño y reaccione positivamente. Si tú estás haciendo una cosa porque lo has oído, te lo han dicho, pero no estás seguro, entonces no te funcionará. Los padres debemos entender porque estamos haciendo las cosas y cuál es el objetivo porque es la única manera de que al niño le llegue el mensaje. El mensaje debe ser un mensaje de dentro, de actitud, de decir yo soy el capitán del barco, pongo unas normas por el bien de mi hijo porque quiero sacar el mejor partido de mi hijo y es bueno para él. Cada uno puede adaptar, en el libro damos muchas opciones y cosas diferentes que se pueden hacer, su manera de ser, a la familia, al entorno, a cómo es el niño… pero a educar hay que empezar cuanto antes mejor, sin posponer porque nos plantarnos con un hijo de 15 años, y empezar de 0 cuesta mucho.
¿Podemos establecer una conducta educativa basándonos en el carácter del niño?
Hay niños que son muy potentes y muy fuertes, que obedecen a limitaciones drásticas, o con los que te has de enfadar mucho para que les haga efecto. Y hay otros niños que lo mismo les destroza, depende de la sensibilidad del niño. Eso de que los papás tenemos que ser justos y actuar con todos igual quiere decir que nos tenemos que adaptar a la sensibilidad de cada uno, a su manera de ser, a su miedo, a su tozudez.
Por ejemplo, no se puede castigar a un niño inquieto sin moverse. Al revés, en los niños muy movidos, los castigos educativos que mejor funcionan son dar vueltas corriendo o subir y bajar escaleras. "¿Te has portado mal o has pegado a tu hermano? Pues venga, sube y baja las escaleras de casa diez veces", que se agoten, lo necesitan. En cambio a un niño que es más tranquilo, ess castigo no le hace bien.
A los niños que son muy sensibles, no les hacen falta castigos tan contundentes, ellos pueden hacer cosas de más colaboración. También depende mucho si son chicos o chicas: los chicos siempre necesitan castigos de más acción, las chicas de más pensar, a los chicos a veces les va muy bien que los castigue papá, a las mamás nos torean más, en cambio las chicas necesitan más presencia materna.
Límites en la educación infantil
Autoritario, permisivo... ¿qué tipo de padre debemos ser ahora?
Un padre flexible que se adapte a la situación. Los extremos siempre son malos. El exceso de autoritarismo es igual de malo que el exceso de permisividad. Si nos fijamos, los niños con conflictos de verdad vienen de familias excesivamente permisivas o excesivamente autoritarias, por tanto, lo ideal es estar en el punto medio. El punto medio quiere decir que cuando hay que decir que no, hay que ser capaces de decir que no, y cuando hay que soltar un poquito la cuerda, soltarla. Eso no quiere decir que seamos colegas de nuestros hijos ni que seamos amigos, nuestros hijos nos han de respetar, por lo tanto, siempre tenemos que estar en ese punto de control, un mínimo de respeto es imprescindible. Siempre es mejor pecar de un exceso de respeto que de falta de respeto.
¿Cómo conseguirlo? ¿Hay que inculcarlo desde la infancia o podemos recuperarlo después sino lo hemos hecho a su debido tiempo?
Pasa por respetarnos a nosotros mismos y tener claro que un niño, aunque sea hijo tuyo, no te puede pisar y hay cosas que no te puede decir. Hay cosas que tú no le vas a consentir a una persona de fuera y tampoco se las puedes consentir a tu hijo. Hay que tener muy claro que a tu hijo no le puedes consentir que te diga tonta, o déjame, o te deje la ropa tirada… porque es una falta de respeto. Todo esto pasa por tener muy claro el respetarse a sí mismo, y que los padres no estamos al servicio de nuestros hijos, no somos monitores de tiempo libre, nosotros estamos para ayudarles a que crezcan, para darles la mano para que se hagan mayores, pero en un entorno de convivencia con unas normas. Si yo no le voy a dejar tiradas las cosas para que las recoja él, tampoco lo puede hacer conmigo, si yo no le insulto, él tampoco me puede insultar, y no se lo debo consentir, no sólo por mi, por mi dignidad, sino porque sino él no va a aprender esa dignidad y ese respeto, y eso no se puede enseñar, hay que imitarlo.
¿Debemos negociar con los hijos? ¿Cómo hacer para que la sociedad se olvide del castigo físico?
Estoy en contra del castigo físico, porque realmente no lleva a ningún lado. La violencia genera violencia, y por ahí no vamos bien.
Para ser un padre firme no necesitas darle un cachete, si tú tienes claras las cosas y al niño no le dejas pasar una, no hace falta. Hace falta que tú estés convencido y que haya una serie de cosas que no sean negociables y que el niño tenga claras. Pero eso no quiere decir que entonces el niño sea el rey de la casa y haga lo que le de la gana.
Una cosa es que estemos en contra de la violencia, de la agresión en todos los ámbitos y otra cosa es que no haya respeto. El respeto es fundamental, precisamente cuando tu respetas a una persona, no le pones la mano encima. Una cosa es no violencia y otra cosa es que no haya límites y que el niño pueda hacer lo que quiera, y no se puede porque en la sociedad hay límites y hay normas y estas educando a estos niños para que vivan en esa sociedad. Además en el colegio hay unos límites y unas normas muy claras, los niños lo saben y no están nada traumatizados y las cumplen. Por lo tanto, en casa ha de haber normas, y eso no quiere decir que se este todo el día castigando al niño.
El problema del cachete y la bofetada es que empiezas por esto ¿y luego qué? Te quedas sin argumentos, ¿luego que se hace? ¿pegarle una paliza? Estoy totalmente en contra del castigo físico, pero estoy totalmente en contra de que los niños sean los dueños de casa y hagan lo que quieran.
¿Cuál es la clave para educar con límites?
Hay que mantenerse firme sin enfadarse, sin gritar, ¡es que no hace falta! Si tú tienes claras las cosas, no hace falta todo eso, hace falta leer el libro, ponerse las pilas, que te reboten las cosas y trasmitir mucha seguridad. No es fácil, pero es una cuestión de autoconvencerse, de tener esa fuerza mental de decir: "yo voy a poder con los niños y ya me he cansado de chillar, esta no es la forma". Que el niño hace una cosa pues tiene una consecuencia: los niños te están retando todo el día, "pues ahora no te quiero, me voy a ir de casa…", te van a decir de todo, pero todo eso son provocaciones, el niño no lo piensa, están buscando a ver si tú te tambaleas. Cuando el niño te dice esto, no te has de inmutar, has de darle seguridad sin entrar en su juego, tienes que pensar que el niño te esta provocando, mirando a ver cuál es tu punto y cada vez que el quiera algo lo usará.
¿La falta de límites puede tener consecuencias nefastas para la educación de los hijos?
El niño cuando es pequeño no tiene criterio, su criterio está basado en lo que le gusta, pero este criterio no quiere decir que sea bueno para él, por lo tanto, no me sirve. ¿Un niño de 5 años puede ver El señor de los anillos? Pues no, aunque haya muchos papás a los que les parezca fantástico, el niño no entiende el argumento de la película, y aunque es verdad que la película acaba bien y que tiene una buena moraleja, un niño de 5 años no lo capta, solo ve las espadas, los elfos… y luego tiene miedo. Entonces no le podemos dejar ver eso, por su bien, no porque a mi me guste o me deje de gustar.
Tengo adolescentes en la consulta que han dejado los estudios, que están en un momento que no saben que hacer con su vida, y yo les he preguntado cómo han llegado a ese límite si no son tontos, y muchos de ellos dicen que se lo han dejado hacer todo en su casa. El otro día un niño de 18 años me dijo, es que a mi nunca me han castigado, nunca me han mantenido un castigo, entonces yo no estoy acostumbrado a esforzarme, me cuesta. Claro que con 18 años ahora no se por donde empezar. Esto me lo han dicho muchas veces, y me encantaría que los padres lo pudieran oír. Tengo niñas de 14 años que dicen "si es que a mis padres les da igual lo que haga, porque me lo dejan hacer todo".
Los niños no quieren que les des todo, sino que estés por ellos y cuando hay una cosa que no han de hacer, que no se la dejemos hacer, porque a veces ellos no tienen fuerza de voluntad. A veces, se dejan llevar por los amigos y no se atreven a enfrentarse a los amigos, necesitan que nosotros les digamos que no, y en el fondo para ellos es una excusa fantástica porque les evitas hacer algo que no quieren hacer. Todo esto tiene que darnos esa fuerza para poder decir no.
Marisol Nuevo